
Antonio María Rouco Varela
Anteayer, día 14, como nos cuenta La Razón, Rouco celebraba la eucaristía conmemorativa del cincuentenario de la abadía benedictina del Valle de los Caídos, en la basílica homónima. Nos dejó entre otras esta perla, para regocijo de pequeños y mayores:
«Entonces [hace 50 años] el hombre había pecado mucho y sobre todo, contra Dios, y cuando se vive una etapa de negación de Dios es muy fácil que luego los hombres luchen entre ellos.»
Antoñito, hijo, para decir gilipolleces no hace falta subirse al monte y meterse en una basílica.
Y es que el señor Varela es muy de la opinión de que el ateísmo es causa de guerras. Véase:
«Muchas son las causas [de la 1ª Guerra Mundial] a las que hacen referencia los historiadores, pero una es segura: la negación de Dios.»
Pues sí, lo repito, es una solemne tontería,
- porque han existido cientos de guerras en nombre, explícito, de dios, y ni una sola en nombre del ateísmo, idea que sería absurda;
- porque ha habido guerras de creyentes vs. creyentes, y de ateos vs. creyentes (nunca de ateos vs. ateos), y, ¿cuál es el denominador común?
- porque se han producido guerras desde que existe el hombre, pero ateos en proporción suficiente como para causarlas, sólo existen desde el siglo XVIII.
Dados los hechos, me parece mucho más verosímil la sentencia contraria:
«Cuando se vive una etapa de afirmación de Dios, es muy fácil que los hombres luchen entre ellos.»