El Vaticano y los Derechos Humanos

Leemos en cope.es:

El Vaticano celebra el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos

Y, en publico.es, esto otro:

El Vaticano pide a Italia que respete los derechos humanos de los inmigrantes

Ambos actos por parte del Vaticano resultan de una hipocresía fabulosa. Os recomiendo leer de arriba a abajo un artículo del jesuíta y teólogo de la liberación José María Castillo Sánchez, que podéis encontrar aquí, y del que extraigo, para destacar, un párrafo:

Que los derechos humanos constituyen un problema no resuelto en la vida y en la organización de la Iglesia, es algo que todo el mundo sabe y que los mismos dirigentes eclesiásticos reconocen públicamente, como después indicaré. Por supuesto, sabemos que el Concilio Vaticano II hizo una mención elogiosa de «los derechos de la persona»: libre reunión, libre asociación, expresión de la propia opinión y profesar la propia religión (GS 73). Sabemos también que Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II han reconocido y elogiado el ideal proclamado por la declaración universal de 1948. Pero el hecho es que, hasta este momento, no existe un documento oficial de las autoridades eclesiásticas aceptando públicamente el texto de la Declaración y comprometiéndose a ponerlo en práctica. Y la razón de este hecho es clara: la Iglesia católica, tal como está organizada y tal como de hecho funciona, no puede aceptar el texto íntegro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Porque no puede aceptar la igualdad efectiva y real de hombres y mujeres. Ni la libertad de expresión y enseñanza sin recortes. Ni las garantías jurisdiccionales en el enjuiciamiento y medidas disciplinarias. Ni la participación de todos los miembros de la Iglesia en la designación de los cargos eclesiásticos. Y la lista de cosas que la Iglesia no puede aceptar, en lo referente a derechos humanos, se podría alargar mucho más.

Leemos también que de los 103 convenios internacionales destinados a la protección de los derechos humanos, el Vaticano ha firmado sólamente 10, menos que Cuba, China, Irán o Ruanda. Entre ellos, no ha suscrito las convenciones en defensa de los derechos de las mujeres, de los trabajadores, las que condenan los genocidios, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad, la prohibición de la pena de muerte, de la tortura o de los tratos inhumanos o degradantes. La Santa Sede es uno de los estados menos comprometidos en la defensa de los DDHH.

Así que, cada vez que un católico intente argumentar su posición en cualquier asunto (v.g.: el aborto) echando mano de los DDHH, pasadle el vínculo al artículo de J. M. Castillo y recordadle los versículos de Mateo (7,1-5):

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.
¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: “Deja que te saque la brizna del ojo”, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.

Santa Maravillas de Jesús

Nuevo suceso político-religioso con mucho jugo: un diputado del PP propone y consigue que se apruebe, el 4 de noviembre, la colocación en el edificio del Congreso de los Diputados de una placa en honor de una monja que nació en una casa ahora ocupada por la ampliación del mismo, que fue preseguida durante la Guerra Civil, y canonizada por Juan Pablo II en 2003. Más información aquí.

Podría extenderme muchísimo sobre la compatibilidad o falta de ella ntre este hecho y la laicidad del Estado, o hacer alguna broma sobre el guirigay que ha provocado: mientras el PSOE pretende boicotear el acto, José Bono resulta ser uno de sus promotores. Pero me contendré y a cambio propondré el juego de las siete diferencias:

Encuentre las 7 diferencias.

Encuentre las 7 diferencias.

¿Algún parentesco? Juzguen ustedes mismos:

San Zaplanillas de Jesús

San Zaplanillas de Jesús

Los enemigos de la libertad de expresión

Hoy mismo, podemos leer lo siguiente en el blog del creador de HazteOir:

Los enemigos de la libertad tratan de callar a los rebeldes

Así resumiría lo que ha pasado en Cataluña, donde la Generalidad usa al CAC para arremeter contra la libertad de información en esa parte de España. [...]

Para contraatacar a los enemigos, han creado libertadexpresion.org, donde leemos:

Defiende la libertad

La libertad informativa en Cataluña está hoy más en peligro que nunca. Las maneras dictatoriales del Gobierno del PSC, que no admiten la crítica independiente, aplastan en Cataluña la más básica de las libertades sociales: la libertad de expresión.

Me parece muy apropiada la defensa de la continuidad de emisiones de la COPE, así como de cualquier emisora. La no renovación de una licencia de emisión porque la ideología de la cadena no concuerda con la del organismo regulador de turno (o del que lo maneja) es una canallada propia de un régimen totalitario. Si no hay resolución judicial basada en un delito (de injurias, por ejemplo), cualquier interrupción es un ataque claro contra la libertad de expresión.

Lo curioso del asunto es que sea HazteOir quien se erija en garante de la citada libertad, cuando basta hacer un poco de memoria para encontrarse con esto:

Por supuesto, estar a favor de la libertad de expresión no es contradictorio con dejar de escuchar o comprar productos del medio que me ofende.

Pero defender la libertad de expresión, como cualquier otra libertad, sólo puede hacerse si se defiende en todos los casos, incluso cuando me fastidia. Y montar una campaña de boicot (que no es lo mismo que boicotear) es todo lo contrario de defender. Por eso, que HazteOir se erija ahora en paladín de la libertad de expresión es de una hipocresía nauseabunda.

Si abres tu mente demasiado, se te caerá el cerebro (llévate a mi mujer)

Y por fin algo de humor, aunque en lenguas bárbaras. Siento no haber encontrado una versión subtitulada, pero es que merece mucho la pena. La letra debajo:

EDICIÓN: Versión subtitulada aquí. ¡Muy recomendable!

If anyone can show me one example in the history of the world of a single psychic who has been able to prove under reasonable experimental conditions that they are able to read minds.

And if anyone can show me one example in the history of the world of a single astrologer who has been able to prove under reasonable experimental conditions that they can predict future human events by interpreting celestial signs.

And if anyone can show me one example in the history of the world of a single homeopathic practitioner who has been able to prove under reasonable experimental conditions that solutions made of infinitely tiny particles of “good stuff” dissolved repeatedly into relatively huge quantities of water has a consistently higher medicinal value than a similarly administered placebo.

And if anyone can show me one example in the history of the world of a single spiritual person who has been able to show either empirically or logically the existence of a higher power that has any consciousness or interest in the human race or ability to punish or reward humans for their moral choices or that there is any reason – other than fear – to believe in any version of an afterlife.

I’ll give you my piano, one of my legs… and my wife.

Y en castellano:

Si alguien puede mostrarme algún ejemplo en la Historia de un solo psíquico que haya sido capaz de demostrar bajo condiciones experimentales razonables que es capaz de leer mentes.

Y si alguien puede mostrarme algún ejemplo en la Historia de un solo astrólogo que haya sido capaz de demostrar bajo condiciones experimentales razonables que puede predecir futuros eventos humanos interpretando señales celestiales.

Y si alguien puede mostrarme algún ejemplo en la Historia de un solo practicante de homeopatía que haya sido capaz de demostrar bajo condiciones experimentales razonables que soluciones hechas de partículas infinitamente pequeñas de «cosas buenas» disueltas repetidamente en cantidades de agua relativamente enormes tienen un valor medicinal apreciablemente mayor que un placebo administrado de forma similar.

Y si alguien puede mostrarme algún ejemplo en la Historia de una sola persona espiritual que haya sido capaz de demostrar, empírica o lógicamente, la existencia de un poder superior que tenga alguna consciencia o interés en la raza humana o habilidad para castigar o recompensar a los hombres por sus opciones morales, o que hay alguna razón (que no sea el miedo) para creer en cualquier versión de una vida después de la muerte.

Te daré mi piano, una de mis piernas… y a mi mujer.

Rouco Varela’s time II

Leemos en el diario ABC:

«Solamente estaremos en condiciones de eliminar las raíces del terrorismo si nos proponemos sin tardanzas y vacilaciones la regeneración moral y la atención a los niños y jóvenes con una educación cristiana»

Parece que o no conoce o quiere olvidar los orígenes de ETA: nació en un seminario, su primera asamblea se celebró en un convento, han pasado sacerdotes por ella, y otros han cedido sus iglesias y sacristías para ocultación y amparo de los terroristas. Educación cristiana sobra en ETA y su entorno.

Que una de las soluciones para el problema del terrorismo vasco es la educación, sin duda. ¿Cristiana? Ha quedado bien demostrado que no.

Rouco Varela’s time

Antonio Maria Rouco Varela

Antonio María Rouco Varela

Anteayer, día 14, como nos cuenta La Razón, Rouco celebraba la eucaristía conmemorativa del cincuentenario de la abadía benedictina del Valle de los Caídos, en la basílica homónima. Nos dejó entre otras esta perla, para regocijo de pequeños y mayores:

«Entonces [hace 50 años] el hombre había pecado mucho y sobre todo, contra Dios, y cuando se vive una etapa de negación de Dios es muy fácil que luego los hombres luchen entre ellos.»

Antoñito, hijo, para decir gilipolleces no hace falta subirse al monte y meterse en una basílica.

Y es que el señor Varela es muy de la opinión de que el ateísmo es causa de guerras. Véase:

«Muchas son las causas [de la 1ª Guerra Mundial] a las que hacen referencia los historiadores, pero una es segura: la negación de Dios.»

Pues sí, lo repito, es una solemne tontería,

  • porque han existido cientos de guerras en nombre, explícito, de dios, y ni una sola en nombre del ateísmo, idea que sería absurda;
  • porque ha habido guerras de creyentes vs. creyentes, y de ateos vs. creyentes (nunca de ateos vs. ateos), y, ¿cuál es el denominador común?
  • porque se han producido guerras desde que existe el hombre, pero ateos en proporción suficiente como para causarlas, sólo existen desde el siglo XVIII.

Dados los hechos, me parece mucho más verosímil la sentencia contraria:

«Cuando se vive una etapa de afirmación de Dios, es muy fácil que los hombres luchen entre ellos.»

Argumento 1: «No puedes demostrar que Dios no existe.»

Grandes argumentos teológicos de ayer y hoy presenta:

«Dios existe porque no puedes demostrar que no existe.»

(Sí, vale, es el más simple y más pueril, pero por alguno había que empezar, ¿no?)

Aplicación: es aplicable en el caso deísta y en el teísta*.

Nos encontramos ante la falacia lógica argumentum ad ignorantiam, consistente en afirmar la veracidad o falsedad de una proposión basándose en la falta de pruebas que la refuten o confirmen. Tal carencia, sin embargo, es independiente de la autenticidad de lo propuesto.

El contraargumento más adecuado es muy sencillo:

«Tú eres el que afirma la existencia de algo, luego tú debes probarla.»

Esta respuesta se basa en el principio jurídico y filosófico de que el onus probandi (la obligación de demostración) recae sobre el que realiza la afirmación. Es el mismo principio que el de la presunción de inocencia.

Sin embargo, si le echamos un vistazo al último artículo citado de la Wikipedia, nos encontraremos con esto:

«Básicamente, lo que se quiere decir con este aforismo es que la carga o el trabajo de probar un enunciado debe recaer en aquel que rompe el estado de normalidad (el que afirma poseer una nueva verdad sobre un tema).»

Entonces, ¿no sería yo quien debe demostrar que Dios no existe? No, padre, porque yo no afirmo poseer una nueva verdad sobre un tema, sino sólo demostrarte que tú no la posees.

Filosóficamente, esto es suficiente. Si el interlocutor es tan inteligente como para haber comprendido la respuesta (y lo suficientemente poco fanático) habremos conseguido colocarnos en una posición muy favorable en el debate: él debe aportar los argumentos, y nosostros sólo intentar contraarrestarlos.

Hay otra respuesta posible, bastante más divertida:

«Bien, no puedo demostrar que no existe, luego existe. Ahora bien, si tú no eres capaz de demostrar la inexistencia de Zeus, de Afrodita, de Hermes y de todo el resto de dioses, semidioses, ninfas, y bichos varios de la mitología griega, deberías concluir que todos ellos existen, así como los millones de dioses de los hindúes, de los animistas, etc.»

Un cristiano (o monoteísta cualquiera) cegado por la voluntad de creer, podría responder:

«De hecho, existen: son diferentes manifestaciones de Dios.»

Buena respuesta, pero no tan buena:

«Entonces tú puedes ser tan blasfemo como lo eran ellos, ya que no hay ninguna razón para pensar que la realidad de lo sobrenatural (perdón por la paradoja) es la que se te ha revelado a ti y no la que se les reveló a ellos.»

Y. de nuevo, debería admitir que es por pura voluntad que cree en su tradición y no otra, o bien seguir aportando pruebas a su favor.

¡Paz!

*Aunque sé que muchos ya lo sabéis, en un artículo posterior, Coco nos explicará la diferencia entre deísmo, teísmo y otros tipos de creencia en dioses.

Inauguración

¡Queda inaugurado este blog!

En él, me dedicaré a escribir lo poco que sé sobre filosofía y religión, mayormente. El objetivo no es llegar a grandes conclusiones ni aportar puntos de vista realmente novedosos, sino obligarme a mí mismo a investigar sobre estos temas, y así formarme una visión más completa y crítica. Para conseguirlo, procuraré mantener un ritmo de actualización de un artículo por semana. De vez en cuando, intentaré amenizar esto con un poco de humor, de cosecha propia (el malo) o prestado (el bueno).

Para empezar, abro la serie «Grandes argumentos teológicos de ayer y hoy», en la que intentaré rebatir cualquier argumento que encuentre a favor de la existencia de dios. ¿De qué dios? ¿del católico? ¿del judío? ¿de los hindúes? ¿personal o impersonal? Pues depende del argumento, claro.

¿Quiero decir con ello que considero necesario rebatirlos? ¡Ni mucho menos! Por dos razones:

  • Para que algo exista, no basta con que su existencia sea razonable. Hacen falta pruebas empíricas.
  • Un religioso no cree en dios gracias al argumento que esgrime en ese instante, ni gracias a ningún otro, sino que lo hace por pura voluntad, así que la razón no te ayudará a convencerle de que lo más probable es que esté equivocado; como dijo Thomas Paine:

«Argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicina a un hombre muerto».

¿Por qué lo hago, entonces? En primer lugar, porque me divierte la filosofía, y (el intento de) la teología racional es un tema muy rico. En segundo lugar, relacionado con el segundo de los puntos anteriores, porque los religiosos tienden a pensar que su creencia en dios es razonada, y hacerles ver que no lo es, hacerles admitir que es un puro ejercicio de su voluntad, me produce unos cosquilleos en la boca del estómago…

Sobre el asunto, también nos ilustra el amigo Pat Condell, a quien recomiendo encarecidamente, y cuyos vídeos subtitulados en castellano pueden encontrarse aquí. Véanlo:

¡Paz!