Bendición prematura

En cope.es le han dado al botón antes de tiempo (hoy es 19 de diciembre):

COPE – Bendición de la mesa en la cena familiar de esta noche

¡Ea, pues ya está revelada la exclusiva!

Destacable la segunda oración del encabezado:

«La mayoría de ellas lo hacen con el mero propósito de “aprovechar” esta fiesta para encontrarse, sino porque realmente quieren celebrar en familia, año tras año, el gran acontecimiento que da sentido a sus vidas, el de la venida en carne del Hijo de Dios.»

Aparte de mal redactada, un poco optimista, ¿no? Yo, particularmente, me encuentro entre los que celebran la Navidad como acto puramente social. ¡Qué triste no poder utilizarla para darle sentido a mi vida!

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Inauguración

¡Queda inaugurado este blog!

En él, me dedicaré a escribir lo poco que sé sobre filosofía y religión, mayormente. El objetivo no es llegar a grandes conclusiones ni aportar puntos de vista realmente novedosos, sino obligarme a mí mismo a investigar sobre estos temas, y así formarme una visión más completa y crítica. Para conseguirlo, procuraré mantener un ritmo de actualización de un artículo por semana. De vez en cuando, intentaré amenizar esto con un poco de humor, de cosecha propia (el malo) o prestado (el bueno).

Para empezar, abro la serie «Grandes argumentos teológicos de ayer y hoy», en la que intentaré rebatir cualquier argumento que encuentre a favor de la existencia de dios. ¿De qué dios? ¿del católico? ¿del judío? ¿de los hindúes? ¿personal o impersonal? Pues depende del argumento, claro.

¿Quiero decir con ello que considero necesario rebatirlos? ¡Ni mucho menos! Por dos razones:

  • Para que algo exista, no basta con que su existencia sea razonable. Hacen falta pruebas empíricas.
  • Un religioso no cree en dios gracias al argumento que esgrime en ese instante, ni gracias a ningún otro, sino que lo hace por pura voluntad, así que la razón no te ayudará a convencerle de que lo más probable es que esté equivocado; como dijo Thomas Paine:

«Argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicina a un hombre muerto».

¿Por qué lo hago, entonces? En primer lugar, porque me divierte la filosofía, y (el intento de) la teología racional es un tema muy rico. En segundo lugar, relacionado con el segundo de los puntos anteriores, porque los religiosos tienden a pensar que su creencia en dios es razonada, y hacerles ver que no lo es, hacerles admitir que es un puro ejercicio de su voluntad, me produce unos cosquilleos en la boca del estómago…

Sobre el asunto, también nos ilustra el amigo Pat Condell, a quien recomiendo encarecidamente, y cuyos vídeos subtitulados en castellano pueden encontrarse aquí. Véanlo:

¡Paz!