Posiciones inatacables

Ignacio Arsuaga, fundador de Hazte Oír, en su última entrada:

Si nuestro mensaje es tan inatacable que hasta El País decide unirse a Derecho a Vivir, verdaderamente podemos ganar esta batalla.

Yo les dejé un comentario, algo así:

Vuestra posición es perfecta y fácilmente atacable, sólo que desde unos supuestos filosóficos diferentes a los vuestros, que ni son los únicos, ni son los mejores.

Tan ofensiva respuesta, por supuesto, no pasó la criba de la moderación.

Cuando un católico se posiciona en contra del aborto lo hace argumentando que la vida humana sólo dios puede darla o quitarla, y la vida del embrión es vida humana desde el momento de la concepción, porque posee alma humana justamente desde entonces. Y, sin embargo, es un hecho comprobado científicamente que al menos uno de cada tres óvulos ya fecundados no anidan en la matriz, así que son expulsados de forma natural.  Ante eso, se me ocurren varias preguntas que me encantaría que algún católico respondiera:

  • ¿Eso es la muerte de un ser humano? ¿Puede tomar un dios infinitamente misericordioso la decisión de no evitarlo?
  • ¿Esas almas van al cielo? ¿al infierno? ¿al purgatorio? ¿se reencarnan?
  • ¿Deberíamos decir, entonces, que el alma llega al cigoto sólo cuando anida?

En serio, me gustaría obtener la respuesta de algún católico con ciertas nociones de sus propios dogmas.

¡Juas!

COPE – El Papa recuerda el aprecio de la Iglesia por la astronomía y la ciencia

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

Bendición prematura

En cope.es le han dado al botón antes de tiempo (hoy es 19 de diciembre):

COPE – Bendición de la mesa en la cena familiar de esta noche

¡Ea, pues ya está revelada la exclusiva!

Destacable la segunda oración del encabezado:

«La mayoría de ellas lo hacen con el mero propósito de “aprovechar” esta fiesta para encontrarse, sino porque realmente quieren celebrar en familia, año tras año, el gran acontecimiento que da sentido a sus vidas, el de la venida en carne del Hijo de Dios.»

Aparte de mal redactada, un poco optimista, ¿no? Yo, particularmente, me encuentro entre los que celebran la Navidad como acto puramente social. ¡Qué triste no poder utilizarla para darle sentido a mi vida!

Nueva declaración de la ONU que el Vaticano no firmará

La noticia en rtve.es:

rtve.es/noticias – Francia propone despenalizar la homosexualidad y el Vaticano se opone

(Si veis el vídeo, olvidaos de la última frase, tremenda cazurrada de la redactora.)

La sede de la ICAR defiende su posición argumentando que la declaración podría ser utilizada como elemento de presión contra los países que no adopten políticas como el matrimonio gay (ejemplo puesto por el observador del Vaticano en la ONU). Entonces, según ellos, se estaría cambiando una discriminación por otra, con lo que no se ganaría nada. Aclara Lombardi, desde la Oficina de Información de la Santa Sede, que rechazan «todas las legislaciones penales violentas o discriminatorias respecto a los homosexuales».

No sorprende demasiado. La declaración en cuestión habla solamente de condenar la penalización de la homosexualidad, castigada en muchos países con pena de carcel o incluso de muerte. Nada más. Nada sobre el matrimonio gay, la adopción o asimilables. Pero donde únicamente hay una repulsa a las penas de carcel y de muerte, el Vaticano ve la implacable cuña del lobby gay abriéndose paso. Es grotesco. Vale más, para ellos, que los valores tradicionales se mantengan que evitar privaciones de libertad, palizas y ejecuciones de seres humanos, y todo cuando la declaración no deja abierta ninguna posibilidad al ataque de dichos valores: despenalizar, eso es todo.

No dudo de que son sinceros cuando afirman que están en contra de la pena de muerte, pero demuestran claramente que la consideran un mal menor frente al matrimonio gay.

Todos los países de la UE han apoyado la declaración, incluídos los que, como Polonia, se oponen frontalmente a las uniones homosexuales. ¿Quién acompaña al Vaticano? Los países musulmanes más fundamentalistas (aquellos donde se aplican las penas que se condenan). Dime con quién andas…

De todas formas, ya sabemos lo que la ICAR opina sobre los derechos humanos.

La ciencia y el milagro

Después de leer esto, acabo de morir un poco por dentro como científico:

Cinco nuevos milagros en Lourdes · ELPAÍS.com

El Comité Médico Internacional de Lourdes acaba de anunciar cinco nuevas curas atribuibles a causas milagrosas, que podrían añadirse a los 67 milagros ya admitidos por la Iglesia. El comité ha descubierto que desde 2004, cinco individuos franceses de entre 40 y 69 años se han curado por motivos que no tienen una clara explicación médica.

Un médico es un científico, y un científico, cuando no encuentra una explicación (natural, por supuesto) clara a un fenómeno, la busca hasta que se le caiga el cerebro a pedazos, pero no considera el fenómeno atribuible a causas milagrosas, ni permite que su incapacidad para encontrar razones naturales se utilice como argumento para un supuesto milagro. A los médicos que pertencen a ese comite se les debería caer la cara de vergüenza. No son científicos, así que no son realmente médicos.

“Todos los casos han sido objeto de un profundo diagnóstico. Las curaciones han ido acompañadas de una evidente transformación espiritual”, ha dicho François-Bernard Michel, presidente del comité, compuesto por 20 personas, que se reúne una vez al año.

Para llorar, de verdad. ¿Pero qué es esto de certificar una transformación espiritual? Una transformación espiritual no es certificable, porque el espíritu, de existir, es por definición trascendente, no es tratable de forma objetiva, y, por lo tanto, nadie puede evaluar desde fuera una transformación espiritual.

Para que una curación sea tomada en cuenta por el comité, se precisa una observación clínica y un riguroso estudio de los casos por expertos internacionales. Y es imprescindible, además, que medie un “verdadero acto de fe”.

Volvemos a lo mismo: la observación clínica se hace de manera rigurosa, pero lo que se califica de imprescindible no admite rigor, puesto que es subjetivo. ¡Pues bien andamos!

Según la tradición, la Virgen se apareció varias veces a la pastorcilla analfabeta Bernadette Soubirous en 1858.

Hace poco discitía con un amigo católico, que afirmaba que dios (según alguna cita bíblica que no puedo localizar, aunque me gustaría) elige revelarse a los sencillos, y no a los sabios. No fui capaz de hacerle ver que tenía razón, pero porque lo que en realidad ocurre es que el mismo fenómeno que los sencillos toman como manifestación de dios, para los sabios no lo es en absoluto.

Como propina, un articulillo de cope.es:

COPE – Padre Jorge Loring: “No hay contradicción entre ciencia y fé”

[…]esta asociación entre la ciencia indiscutible y los dogmas de fe, dos cuestiones paralelas, ya que según ha declarado la ciencia se dedica al estudio de las leyes de la naturaleza, y “estas leyes son creadas por Dios, por lo tanto no se pueden contradecir ya que Dios no se contradice a si mismo”.

A ver si nos aclaramos: la ciencia es siempre discutible, pero con los hechos en la mano. Los dogmas, por definición, no son discutibles. Atribuirle tu defecto al adversario se llama cinismo.

Por otro lado, si partes de que los dogmas son ciertos para llegar a que la ciencia no puede contradecir a la religión porque estudia lo que es consecuencia del dogma, la conclusión inevitable es que si la ciencia contradice los dogmas, la ciencia está equivocada. De ahí la siguiente afirmación:

[…]esta Sábana es real y no como nos han hecho creer desde algunos medios de comunicación y algunos científicos por la prueba del Carbono 14 que se le realizo.[sic] [Y continúa con razones por las que la prueba no es correcta].

Si la datación hubiera resultado en 2000 años, no hubiesen abierto la boca. La ciencia estaría en lo cierto. La verdad es el dogma, y la confirmación la ciencia, y no al revés, ¿no?

Y lo sorprendente es que sigan fijándose en la ciencia, tanto para el caso de las curaciones como para el de la sábana. Si lo fundamental e imprescindible es la fe y la ciencia no puede contradecirla, ¿por qué siquiera prestarle atención a la segunda?

Para más adelante dejo un artículo sobre la relación entre ciencia y religión, contradicción, no contradicción y magisterios disjuntos en el deísmo y el teísmo.

El Vaticano y los Derechos Humanos

Leemos en cope.es:

El Vaticano celebra el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos

Y, en publico.es, esto otro:

El Vaticano pide a Italia que respete los derechos humanos de los inmigrantes

Ambos actos por parte del Vaticano resultan de una hipocresía fabulosa. Os recomiendo leer de arriba a abajo un artículo del jesuíta y teólogo de la liberación José María Castillo Sánchez, que podéis encontrar aquí, y del que extraigo, para destacar, un párrafo:

Que los derechos humanos constituyen un problema no resuelto en la vida y en la organización de la Iglesia, es algo que todo el mundo sabe y que los mismos dirigentes eclesiásticos reconocen públicamente, como después indicaré. Por supuesto, sabemos que el Concilio Vaticano II hizo una mención elogiosa de «los derechos de la persona»: libre reunión, libre asociación, expresión de la propia opinión y profesar la propia religión (GS 73). Sabemos también que Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II han reconocido y elogiado el ideal proclamado por la declaración universal de 1948. Pero el hecho es que, hasta este momento, no existe un documento oficial de las autoridades eclesiásticas aceptando públicamente el texto de la Declaración y comprometiéndose a ponerlo en práctica. Y la razón de este hecho es clara: la Iglesia católica, tal como está organizada y tal como de hecho funciona, no puede aceptar el texto íntegro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Porque no puede aceptar la igualdad efectiva y real de hombres y mujeres. Ni la libertad de expresión y enseñanza sin recortes. Ni las garantías jurisdiccionales en el enjuiciamiento y medidas disciplinarias. Ni la participación de todos los miembros de la Iglesia en la designación de los cargos eclesiásticos. Y la lista de cosas que la Iglesia no puede aceptar, en lo referente a derechos humanos, se podría alargar mucho más.

Leemos también que de los 103 convenios internacionales destinados a la protección de los derechos humanos, el Vaticano ha firmado sólamente 10, menos que Cuba, China, Irán o Ruanda. Entre ellos, no ha suscrito las convenciones en defensa de los derechos de las mujeres, de los trabajadores, las que condenan los genocidios, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad, la prohibición de la pena de muerte, de la tortura o de los tratos inhumanos o degradantes. La Santa Sede es uno de los estados menos comprometidos en la defensa de los DDHH.

Así que, cada vez que un católico intente argumentar su posición en cualquier asunto (v.g.: el aborto) echando mano de los DDHH, pasadle el vínculo al artículo de J. M. Castillo y recordadle los versículos de Mateo (7,1-5):

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.
¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: “Deja que te saque la brizna del ojo”, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.